Errores más frecuentes al enviar archivos a la imprenta

Cuando las empresas necesitan imprimir un proyecto, las prisas empiezan a imperar ya que, en muchas ocasiones, el tiempo transcurrido desde el diseño inicial hasta la impresión final del producto tiende a alargarse.

Para ello es preciso preparar correctamente desde el inicio los archivos para su impresión. A continuación, detallamos los errores que se producen con mayor frecuencia y te enseñamos a cómo solucionarlos.

¿Cuáles son los errores más habituales y cómo arreglarlos?

1. Contabilización del sangrado del documento

Cualquier archivo de impresión incluye lo que se conoce como «sangrado«, el margen extra en una imagen que permite recortar las imprecisiones una vez que se imprime la página.

El sangrado en cualquier documento debe establecerse en 0,125 pulgadas. Esto no sólo es importante para preparar los archivos de impresión, sino también para el proceso de plegado.

Si el sangrado no se tiene en cuenta correctamente, el producto final mostrará un hueco blanco cuando se pliegue. El sangrado es algo que todos los proveedores de servicios de impresión deberían comprobar antes de enviar un proyecto a fabricación.

2. Envía un PDF listo para imprimir

Si un proyecto se está creando en un programa de diseño como InDesign, enviar el archivo en este formato será una decisión correcta.

No obstante, si no utilizas este programa, el formato PDF es uno de los más versátiles para imprimir.

Este conserva los ajustes para el sangrado, mantiene el desplazamiento de los márgenes, una alta resolución y crea paletas de color correctas. Además, la mayoría de programas permiten a los usuarios exportar como PDF listo para imprimir.

Hay que tener en cuenta que, si se decide enviar un archivo de Excel o PowerPoint en lugar del PDF, es posible que el ordenador que utilice la imprenta para abrirlo realice automáticamente cambios de formato si la versión es diferente.

3. Utiliza un programa adecuado para crear el archivo

Programas como InDesign utilizan funciones de empaquetado desarrolladas por la industria para reunir los gráficos, los enlaces y los archivos de fuentes en una carpeta comprimida.

Por otro lado, programas como PowerPoint o Excel están pensados para presentaciones en pantalla, no para imprimir.

Imprimir directamente desde uno de estos programas podría dar lugar a diversos problemas, como incoherencias de color, flujo de tipos y errores de sangrado. Si tienes que utilizar alguno de ellos, se aconseja enviar tanto el archivo en bruto (con todos los enlaces y fuentes) como un archivo PDF exportado.

Además, es importante echar un vistazo a la hoja de especificaciones que nos facilite la imprenta, de esta forma conoceremos en qué formatos de archivo podemos imprimir.

4. Entrega los archivos de imagen con alta resolución

La resolución de los archivos de imagen, baja o alta, es uno de los aspectos más importantes de la impresión de calidad.

La resolución ideal es de 300 puntos por pulgada (DPI). Todo lo que esté por debajo de 200 DPI suele provocar una advertencia, y todo lo que esté por debajo de 150 DPI debería detener el proceso por completo.

Posteriormente, es posible que haya que sustituir la imagen. De lo contrario, tendrá un aspecto de baja calidad o granulado. El tamaño de la imagen o del gráfico también es un factor que contribuye a la calidad. Si se amplía una imagen, se produce una disminución equivalente de la resolución. Por ejemplo, duplicar el tamaño de una imagen con 300 DPI hará que los DPI caigan a la mitad, hasta 150.

5. Configurar correctamente el espaciado de los colores

El espaciado de colores es la gama de colores que una impresora puede reconocer y poner en la página.

Quizá te sorprenda saber que no todas las máquinas pueden imprimir todos los colores a la carta. La paleta de colores Rojo, Verde, Azul (RGB) nunca debe utilizarse para proyectos de impresión.

La paleta Cian, Magenta, Amarillo y Negro (CMYK) mezcla los colores para crear tonos más variados. Los archivos con colores variados deben ajustarse a CMYK para que la versión impresa capte esos matices. También se aceptan los colores planos, o los creados con un PMS específico.

6. Impresión digital en tonos de negro

Puede ser tentador pensar en el color negro simplemente como eso: el color negro. Pero rara vez, o nunca, el negro se compone únicamente de matices negros.

Estos colores deben construirse manualmente para la impresión digital con un proceso que incorpore muchos colores para permitir una saturación completa. Esto es algo que debes hablar con tu diseñador cada vez que tenga colores negros en un archivo que está destinado a la impresión física.

7. Enviar archivos de fuentes

La elección de la fuente adecuada es la piedra angular de cualquier proyecto de diseño que incluya texto.

Pero todas las fuentes tienen personalidades diferentes y no siempre reaccionan igual en un entorno de impresión, y algunas pueden estar cubiertas por licencias específicas. Por este motivo, es importante que los archivos de las fuentes se envíen junto con el resto de los archivos del proyecto. Es cierto que se pueden utilizar sustitutos en casos extremos, pero éstos pueden causar problemas y hacer que el proyecto salga mal.

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